Por: Luis Fleischman y Nancy Menges

Traducido por: Nicole M. Ferrand de The Latam News

 La decisión de Ecuador de otorgar asilo político al hacker Julian Assange es muy reveladora en relación al carácter y aspiraciones del Presidente Ecuatoriano, Rafael Correa.  

 Assange fue el hombre que se volvió famoso por revelar conversaciones secretas de funcionarios de Estado y diplomáticos norteamericanos a través de Wikileaks y por publicar miles de páginas de documentos secretos de ese país. Sin embargo, Assange, aparte de ser sospechoso de haber violado a dos mujeres en Suecia, es también un hombre que se ha convertido en un símbolo ideológico.

 Esta es la razón por la cual a Assange se le otorgó asilo político. Este tipo de status se les otorga normalmente a personas que han sido perseguidas por razones políticas o étnicas. Aunque la revelación de secretos convertiría a Assange en un delincuente según leyes estadounidenses si fuese acusado, buscó asilo sobre presuntos crímenes sexuales cometidos en Suecia.

 Assange se ha convertido en un símbolo político ya que elementos de la izquierda lo ven como al hombre que se burló de la súper potencia: Estados Unidos. Esta es la razón por la cual muchos grupos de izquierda como los  “Somos el 99 por ciento”, y otros grupos anticapitalistas, y  grupos cívico- libertarios se han volcado fuertemente a favor de Assange con una indiferencia total con respecto a las acusaciones de violación sexual, que ellos interpretan como una excusa.

 Conforme al mismo Assange, Wikileaks no era sólo un método para revelar información sino que detrás de él, había un propósito. Para Assange, la revelación de información debilita la organización cuyos secretos son dados a conocer (en este caso el gobierno Americano). El declaró: “si tú logras llevar al colapso de una organización y hacer que sus miembros no se puedan comunicar entre ellos in y que además se vuelvan paranoicos hasta su autodestrucción, es ahí donde esta organización perderá su capacidad de competir” (Entrevista con Julian Assange)

 Assange cree que los Estados guardan secretos como parte de una conspiración orientada a incrementar su propio poder. El ve a los gobiernos como empresas u organizaciones criminales. Pero Assange eligió atacar al gobierno de los Estados Unidos y no a otra organización o país.

 Al atacar a Estados Unidos, Assange ha demostrando una hostilidad casi enfermiza hacia ese país. Esto es algo que el  comparte con la Revolución Bolivariana. Por ello Assange se ha convertido en un símbolo al igual que Carlos “el Chacal,” el terrorista Venezolano que fue miembro de grupos terroristas Palestinos y de otros países en los 1970’s. Efectivamente, Chávez exigió que Francia libere a “Carlos el Chacal,” a pesar de ser responsable de múltiples asesinatos políticos. Carlos en ese entonces como Assange ahora, se convirtió en el símbolo de la justicia antioccidental sin importar los crímenes que cometió. Lo mismo se aplica al dictador Libio fallecido Muammar Khadafy a quien Venezuela ofreció asilo político.

 Pero es interesante que en esta oportunidad fuera Ecuador y no Venezuela que tomó responsabilidad por este símbolo.

 Correa se está pareciendo más y más a Chávez. Él no es sólo un aliado de Chávez pero alguien que está adoptando sus patrones tanto de acción como de retórica. Él se ha convertido en un líder ideológico de la Revolución Bolivariana en foros internacionales y regionales.

 En efecto, Correa se ha convertido en el mayor promotor de la disolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) y también en el mayor enemigo de su Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos. Él ha acusado a estas organizaciones de ser títeres de los Estados Unidos.

 Sus discursos se han vuelto cada vez más agresivos, donde acusa a los medios de comunicación y se confronta abiertamente con empresas extranjeras como Chevron. También ha desarrollado relaciones con cárteles de droga y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Correa fue el primero en expulsar a la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas) de Ecuador y desmantelar su base principal en Manta. Igualmente, de acuerdo a un líder de las FARC, la organización guerrillera ayudó a financiar su campaña electoral en el 2006.

 Rafael Correa también ha fortalecido sus relaciones con Irán ayudando a este país a eludir sanciones internacionales. Hace poco, de acuerdo a información publicada en la prensa Ecuatoriana y analizada en un artículo publicado en “The Hill” por Otto Reich y Ezequiel Vázquez el 6 de Agosto del 2012, el régimen de Correa está ahora trabajando con bancos Iraníes para abrir un conducto a través de su propio Banco Central con le objetivo de permitir que dinero Iraní fluya por toda América Latina. Las conexiones de Correa con Irán y sus intentos por ayudar a ese país a evitar sanciones internacionales merecen una seria investigación. 

 Correa también se ha convertido en el más firme defensor de la inclusión de Cuba en foros internacionales. De hecho, él fue el primero en boicotear la última Cumbre de las Américas debido a sola exclusión de Cuba de ese foro. Otros líderes del ALBA siguieron sus pasos.

 El caso Assange constituye otro episodio que coloca al líder Ecuatoriano al centro de una cruzada ideológica.

 Esta actitud de Correa  parece estar relacionada con el deterioro de la salud de Chávez.  

 La Revolución Bolivariana tiene un componente internacional clave que quizás no pueda ser remplazado por cualquiera de los sucesores de Chávez en Venezuela. Contrariamente a Venezuela, Ecuador carece de suficientes recursos naturales de petróleo que Venezuela posee pero la Revolución Bolivariana también contiene un importante componente ideológico que sin una adecuada personalidad y liderazgo puede llegar a no gozar de la misma intensidad.

 Correa, como Chávez, es agresivo y beligerante. Al igual que Chávez, está fascinado con la revolución Cubana. Es histérico y colérico en sus discursos y no tiene inconveniente alguno en lanzar falsas acusaciones a “enemigos,” sean reales o no. Correas es quizás el más  elocuente de los líderes Bolivarianos en expresar el desaforado y demagogo mensaje de la revolución. El presidente Boliviano, Evo Morales, que no es menos ideológico, es mucho menos elocuente y carismático. Por lo tanto carece de las cualidades necesarias para liderar un movimiento internacional. 

 En esencia, Correa se está posicionando como el sucesor de Chávez en el plano internacional. Esto no quiere decir, necesariamente, que Venezuela perderá su rol central. Venezuela continuará siendo el principal financista y quizás estratega de la revolución pero Correa liderará las comunicaciones y energizará a las masas.

 

 

 

 

3 Responses to El Caso Assange y Ecuador: Correa se posiciona como el sucesor internacional de Chávez

  1. Juan Vaca says:

    Que opinión tan sesgada la de este señor. Entiendan de una vez por todas, America Latina ya no es mas su fiel perro servil. De que se le acusa a Correa en esta nota? liderar la revolución bolivariana. Pregunto yó, tener nuestra propia revolución para luchar y terminar con el subdesarrollo es un pecado capital?. Claro que es un pecado capital, y de los peores, para las potencias como EUA y mas aún para los intereses económicos de los grandes capitales tal y como se menciona en esta nota respecto de la Chevron. Señores lo único cierto es que ningún imperio es eterno, así lo ha demostrado la historia, y ciertamente su tiempo se está acabando.

  2. Nicole says:

    Todo lo que esta publicado en este articulo es mentira! Yo soy ecuatoriana, y por lo tanto se todo lo que el presidente Rafael Correa hace para nuestra nación! No puedo creer que disfamen de esta manera a MI país! Y hasta la revolución siempre carajo!

  3. Eduardo March says:

    Este pobre y mediocre artículo tiene un fuerte olor a gusanera.

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